martes, 25 de octubre de 2016

La caída del liberalismo

La caída del liberalismo



                                                                            

Durante el periodo de posguerra (primera guerra mundial) los valores del liberalismo parecían ser parte de la vida política de ese entonces. Estos valores e instituciones de la civilización liberal eran el rechazo a la dictadura, al gobierno autoritario, promover el respeto a la constitución, la razón como valor del estado y la sociedad, el debate, la educación, ciencia y el perfeccionamiento de la condición humana.
Pero surgieron tres fuerzas que derribaron de alguna manera los regímenes liberales (o al menos empezaron a derribarlo), y estas eran: dejar atrás el sistema tradicional de golpe de estado militar, contrarias a la revolución social, reacción de subversión del viejo orden social. Estas ideas eran autoritarias y hostiles. Tendían a apelar al sentimiento nacionalista para poder ser legítimas y ganar gran popularidad.
De todas maneras, uno de los peligros más trascendentes y claros para el liberalismo era la derecha, ya que era una amenaza para la ideología de la civilización liberal. La izquierda no se quedaba atrás, ya que, en el liberalismo era considerada una amenaza para el orden social.
La política liberal, en su forma de gobierno característica, la democracia representativa, pocas veces demostró ser convincente para dirigir los Estados.
El liberalismo tenía que luchar también contra los llamados “estados orgánicos”, que no eran más que regímenes conservadores, que aparte de defender el orden tradicional, recreaban sus principios como resistencia al individualismo liberal.
Otra de las causas de la caída del liberalismo fue el auge del fascismo. Gran parte de los movimientos fascistas estaban compuestos por la clase obrera, por la capa media de la sociedad.
Pero no fue sino hasta la victoria de Hitler que el fascismo se hizo un poderoso movimiento político de alcance mundial.
Con el auge de las potencias del Eje en la Segunda Guerra Mundial, se dio un retroceso de las políticas liberales. Cerca de 15 países perdieron sus democracias. Gran Bretaña, Finlandia, Irlanda, Suecia y Suiza, fueron una de las pocas que se mantuvieron. En américa fueron Canadá, Estados Unidos, Costa Rica, Uruguay y Colombia.

 
“La era fascista señalo un cambio de rumbo en la historia del catolicismo por que la identificación de la iglesia con la derecha creo graves problemas morales a los católicos con preocupaciones sociales”.
Había una relación entre la iglesia, los conservadores y los fascistas, y era el odio a la Ilustración del siglo XVIII, a la revolución francesa, la democracia, el liberalismo y el comunismo ateo.
La asociación de la iglesia con el fascismo le trajo problemas con sus fieles antifascistas. La iglesia parecía divida, por un lado se creó un partido democrático cristiano y por el otro los fieles católicos estaban en favor de Franco en España, por poner un ejemplo.
Como se ve, no todas las fuerzas que expulsaron al régimen liberal eran fascistas. El fascismo inspiro a otras fuerzas antiliberales, las apoyo. Le dio a la derecha una confianza enorme para avanzar. Los autoritarios o conservadores no tenían una ideología en concreto. Apoyaron a Hitler y el fascismo solo como alianza natural de los sectores de la derecha.
Podemos decir entonces que el liberalismo cayó por una fuerza externa a él como lo fue el fascismo de Mussolini y Hitler. A su vez este fascismo llego a hacerse universal gracias el poder de este último. También contaban con el apoyo, para expulsar el régimen liberal, de la derecha, izquierda, autoritarios, conservadores y también de un sector de iglesia católica.

El atropello a sus ideales, el rechazo a la dictadura, al gobierno autoritario, promover el respeto a la constitución, la razón como valor del estado y la sociedad, el debate, la educación, ciencia y el perfeccionamiento de la condición humana, también fue una de las causas.

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