jueves, 16 de noviembre de 2017

Análisis de la Política Exterior de Colombia

Principios básicos de la Política Exterior de Colombia



Toda política exterior contiene principios básicos que le dan sentido. Cabe distinguir entre discurso legitimador de política exterior y los principios básicos que estimulan a esta.
En la política exterior colombiana se pueden visualizar varias características, entre las cuales podemos nombrar las siguientes:
·         Un proceso gradual de desideologización y universalización de las relaciones internacionales.
Si bien no es una característica especifica de Colombia, cabe destacarlo. Gracias a la post-guerra, nos encontramos con las relaciones internacionales limitadas a los países triunfantes. En el caso de Colombia, su agenda internacional estaba marcada por las relaciones bilaterales con Estados Unidos y con los países vecinos más próximos. En década de los ´60 con el comienzo de la independización de los países de Asia y África, el mundo se hizo aún más grande y complejo.
En Colombia, el procedimiento integracionista mediante el Pacto Andino, la diversificación de relaciones con algunos países socialistas, muestran un proceso de universalización gradual de las relaciones internacionales del país, que no se preocupaba tanto en el sistema de los Estados a los cuales estaba vinculada, sino más bien a incrementar su capacidad negociadora y los intercambios comerciales.  
La desideologización y el establecimiento de relaciones con un alto número de países son dos aciertos de la política exterior colombiana.
·         La estrecha relación entre los procesos internos y la política exterior.
Un aspecto importante de la política exterior es tener una idea de hasta qué punto tiene relaciones con la dinámica interna. En el caso de Colombia podríamos ver varias líneas de relación en cuanto a los procesos de paz internos y el conflicto centroamericano, o los No Alineados y la situación de conflicto interior. En la permanencia a los No Alineados, buscaba no solamente redefinir las relaciones con Estados Unidos, sino que también acercarse a países del Tercer Mundo que podrían intervenir en procedimientos internos de Colombia.
·         La utilización del derecho como instrumento privilegiado de política exterior.
La mayor parte de los analistas de la política exterior de Colombia coinciden que esta posee un marcado corte juridicista. Presuponen que la actuación internacional colombiana ha tenido un enfoque legalista, llegando a la defensa de principios jurídicos por encima de actuaciones de conveniencia política.
Colombia, al no tener un potencial económico o bélico importante, el derecho es un perfecto instrumento de política.
·         La importancia variable de la política económica.
La defensa de los intereses y bases económicas de la política exterior colombiana fueron importantes en casi toda la historia republicana, casi siempre fuera de Cancillería. Ha existido una paradiplomacia económica al margen de la política pública. Esto para Colombia fue más un defecto que una cualidad en su política exterior.
·         La utilización de la diplomacia multilateral.
Fundados en la experiencia mundial, indica que las asociaciones de todo orden con países de desarrollo semejante o con intereses complementarios puede rendir sus frutos en aspectos inesperados de la agenda política. El costo de la no permanencia activa a organismos multilaterales podría ser muy alto. La diplomacia multilateral fue acertada, ella permite asociaciones prácticas con menores costes políticos, económicos y de tiempo.
·         La limitación de los instrumentos de la política exterior.
En Colombia no existe un alto grado de coordinación en proceso de toma de decisiones de políticas exteriores. El instrumento más importante de la política exterior de Colombia es el Ministerio de Relaciones Exteriores.

Presidentes y su política exterior

Colombia ha sido más objeto que sujeto en la escena internacional.
Su relación con Estados Unidos obedece a lógicas que nada tienen que ver con el orden vigente, sino más bien con opciones políticas y claras decisiones de elite política. Ha estado anclada a EE.UU. Hubo épocas en las que desarrollo políticas Réspice Similia (mirar a los semejantes) y en otras Réspice Polum (mirar hacia la estrella polar, que en caso de Colombia era EE.UU).
Se piensa en la política exterior en términos de relaciones exteriores y no de logros de objetivos en función de los intereses nacionales. La política exterior es el diseño para lograr objetivos concretos en cuanto a desarrollo e inserción mundial.
Como dijimos anteriormente, las relaciones de Colombia con el resto del mundo han estado fuertemente influidas por estar vinculada con EE.UU.
En muchos casos se dan factores que hacen que no sea posible llevar a cabo alianzas y menos de carácter estratégico entre la periferia. Estos factores pueden ser:
-        La percepción de que la vía individual es la más adecuada.
-        La idea de que la carga de los compromisos que surgen de una alianza son un contrapeso frente a las ventajas que se espera conseguir.
-        La creencia de que los vínculos con el hegemón son más ventajosos.
-        La desconfianza existente entre los gobiernos de una misma región o que tienen la misma problemática.
-        La inestabilidad de las políticas o gobiernos.
Colombia luego de la etapa de predominio bolivarista, se mantuvo aislada del contexto regional y sus vínculos mundiales han sido escasos.
Los gobiernos colombianos han llevado a cabo más una diplomacia personal y corporativa que una política exterior, en términos de buscar una mejora en la inserción del país y satisfacción de los objetivos en base en el interés nacional.
A la política exterior colombiana no se la considera política de Estado sino de gobierno.
En Colombia fue Marco Fidel Suarez un conservador que varias veces estuvo al frente del Ministerio de Relaciones Exteriores, quien confirmo al asumir su presidencia en 1918 el cambio de órbita del país en el terreno de la política internacional. Los capitales que necesitaba Colombia para su desarrollo, para la explotación del petróleo, la apertura de vías de comunicación y el mejoramiento de los servicios públicos, solo podía venir de Estados Unidos. Suarez señalo la necesidad de orientar la política nacional en función de la nueva situación internacional y tener en cuenta el papel creciente de EE.UU.
Colombia paso varios años y gobiernos tratando de resolver problemas de límites. Gran parte de la política exterior de Miguel Méndez, que asumió la presidencia en 1926, estuvo vinculada a la resolución de límites fronterizos. Estableció los límites marítimos con Nicaragua en el Tratado Esguerra-Bárcenas el 24 de marzo de 1928. Los límites con Brasil se acordaron con la firma del tratado entre el canciller brasileño Octavio Mangabeira y el ministro de Colombia Laureano García Ortiz el 15 de noviembre de 1928.
Como consecuencia de los problemas económicos de Alemania, Inglaterra y Francia por la crisis del ´30, las exportaciones colombianas descendieron notablemente, y esto contribuyo a la crisis financiera. Por esa razón y también por la búsqueda de inversiones, el presidente Olaya desarrollo una política exterior cercana a los Estados Unidos.
El recién electo presidente Alfonso López Pumarejo, en su segundo mandato, puso mayor interés en la participación del país en la construcción del marco institucional que dio origen a la ONU, el FMI y el BIRF.
En 1938 asumió la presidencia de Colombia Eduardo Santos Montero a quien, como podemos notar en la fecha, le toco gobernar en un contexto de guerra mundial, y la dificultad de diversificar mercados.
Estados Unidos se convirtió en el principal mercado para los productos colombianos. Se exportaron café, petróleo y oro.
El 1945 asumió la presidencia Alberto Lleras Camargo. Su política externa continúo con la perspectiva juridicista respecto de las características y funcionamiento de sistema internacional. Durante este periodo, Colombia expreso su oposición al derecho al veto de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU. Esta posición era solo acompañada por Cuba y se planteaba que todos los países debían ser iguales ante la ley internacional.
Es a partir de la presidencia de Carlos Lleras Restrepo en 1966, que Colombia comienza a reorientar su política exterior hacia sus vecinos de América Latina y otras regiones como Europa y Asia para diversificar los vínculos internacionales y alcanzar mayor acción en el sistema internacional.
Durante el periodo presidencial de 1974-1978 de Alfonzo López Michelsen se buscó un mayor protagonismo en Latinoamérica, con transformaciones en la política externa de América Latina. Su política exterior estaba dada por las relaciones económicas, quería dejar de ser peón de EE.UU económicamente.
En la presidencia de Julio Cesar Turbay Ayala, a partir de 1978, Colombia busco volver al modelo clásico de relaciones exteriores. Se mantuvieron algunos conceptos del gobierno anterior, pero no tardaron en volver al réspice polum. Turbay decía: “es una verdad indiscutible que nos movemos en la órbita en la que Estados Unidos, la primera superpotencia mundial de Occidente, ejerce su mayor influencia”.1
Durante el gobierno de Belisario Betancur, a partir de 1982, Colombia intento salirse de la alineación con Estados Unidos. La propuesta era incorporar a Colombia en el Movimiento de Países No Alineados, salidas multilaterales a problemas de la deuda externa. La política exterior de Betancur, permitió que se desvanecieran todas las dudas del compromiso que tenían con la paz y le hicieron obtener mayor grado de credibilidad interna.

Virgilio Barco Vargas asumió en 1986 y su característica fue un esfuerzo sistemático para la ampliación de las relaciones exteriores sin ideologías. Diversifico y fomento vínculos económicos y comerciales con todas las naciones y bloques regionales. Para Barco Vargas la autonomía del manejo de las relaciones exteriores era un elemento económico y no político.
Año 1990, llega su fin el sistema bipolar y Colombia se encuentra al mando de Cesar Gaviria, que intento llevar una política exterior acorde al nuevo sistema. Obligado por la internacionalización económica de un mundo que se globalizaba, su política exterior tuvo el sello de “política exterior comercial”.
Ernesto Samper, presidente de Colombia a partir de 1994, en lo que respecta a política exterior, volvió al Réspice Polum, debido a, por un lado el peso creciente de EE.UU en el sistema internacional y principal socio comercial de Colombia y por el otro al fracaso de la integración latinoamericana.
Andrés Pastrana, electo en 1998, tuvo una estrecha relación con los Estados Unidos, tal así, que constituiría el logro más alto al nivel de cooperación económico, político, militar y social del país. El eje de las relaciones bilaterales fue la Alianza Contra las Drogas Ilícitas.
Durante la asunción al poder de Álvaro Uribe Vélez, se tuvo como objetivo en política exterior vincular a Colombia con el conflicto armado internacional contra el terrorismo, que proponía George W. Bush. En este periodo se planteó la firma de un Tratado de Libre Comercio con EE.UU al igual del que ya había con Chile y la importancia de ser miembro del Foro para la Cooperación Económica entre países de Asia y el pacifico.

Política exterior actual de Colombia
“Para avanzar hacia la prosperidad democrática, será necesaria una mayor diversificación de las relaciones internacionales de Colombia, tanto en el ámbito multilateral como también en la búsqueda de nuevos socios y alianzas estratégicas en el ámbito internacional”.1
Juan Manuel Santos, Presidente de Colombia.
 






La política exterior de Juan Manuel Santos, se enfoca en la consolidación y fortalecimiento de las instituciones y políticas que se van adaptando a los cambios del sistema internacional. Este gobierno hace mayor hincapié en el crecimiento y competitividad, igualdad de oportunidades y en establecer la paz.
Santos pretende fomentar las relaciones bilaterales con los países que no se ha hecho suficiente hincapié hasta ahora, utilizando mecanismo que permitan mejorar el acercamiento político y de esta manera poder tener mayores oportunidades de comercio, inversión e intercambio tecnológico.se utilizaran escenarios como el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para posicionar contribuciones de Colombia en los objetivos de paz y seguridad internacional.
A tener en cuenta, los puntos más importantes en cuanto a políticas exteriores de Colombia en el gobierno actual son:
Ø  Se afianzaran los vínculos económicos, sociales, comerciales y políticos con América Latina y el Caribe.
Ø  Se promoverá el desarrollo social y económico de las regiones fronterizas. Se buscara ampliar la participación de Colombia en la UNASUR (Unión de Naciones Suramericanas), la comunidad Andina, el Proyecto Mesoamérica, el ARCO del Pacifico y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños.
Ø  Profundizar relaciones económicas, comerciales y de inversión con China, India, Turquía y Rusia.
Ø  Fortalecer el diálogo político bilateral y multilateral con los países de la región.
Ø  Se ampliara el dialogo político con EE.UU, Canadá y Europa.
Ø  Un compromiso firme con la defensa de los derechos humanos.
Ø  Entrar en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Como podemos notar, Colombia, en políticas exteriores, desde 1918 hasta la actualidad ha sido un vaivén entre el Réspice Polum (mirar hacia la estrella polar; o sea EE.UU) y el Réspice Similia (mirar a los semejantes; en relación a la forma horizontal de las relaciones), y algunas ocasiones llego a utilizar las dos en forma simultánea.
Vemos una clara dependencia hacia la hegemonía (EE.UU), pero también un claro interés, que fue en aumento, por crear economías propias, con acuerdos regionales por un lado, y por el otro la apertura de mercados hacia países asiáticos y europeos. Se ve reflejado en el interés de Colombia de integrar la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
Analizando todo lo expuesto podemos ver que Colombia tiene una economía en desarrollo basado en acuerdos y tratados que hacen de una política exterior en constante movimiento.

Bibliografía
·         Página web de cancillería de Colombia:

·         Diego Cardona (1990), Algunas característica de la Política Exterior, Universidad de Los Andes (Colombia).

·         Luis Dallanegra Pedraza (2012), Claves de la política exterior de Colombia, Revista de estudios Latinoamericanos.

·         Rubén Alfonso Vergara Crespo (2012), Análisis de política exterior en Colombia: gobierno de Juan Manuel Santos, ¿Continuación de un proceso o cambio de rumbo?, Equidad y Desarrollo (Universidad de Lasalle).

Seamos éticos



Entendiendo como se expresa en los videos, “por naturaleza todos los seres humanos son iguales a los de su especie”, es posible abordar los dos problemas éticos expresados por el DR.  Bernardo Kliksberg. Los actos del ser humano están plagados de vicios (o actos moralmente malos), entre ellos se encuentran la discriminación a la mujer en pleno siglo XXI, al igual que la desigualdad social en cuanto a la posibilidad de otorgar un recurso tan preciado como lo es el agua.
Exponentes de la ética como Aristóteles, que dice que el fin principal es alcanzar la felicidad  mediante el ejercicio de las virtudes, nos hace pensar en lo lejos que estamos de ese fin. Quizás estaríamos mucho más cerca del pensamiento de Dewey, que se pregunta si el ser humano en su obrar actúa ciegamente o lo hace por un interés personal. Claramente lo hacemos mediante los intereses personales de cada uno sin mediar interés por el otro.


Si el ser humano es un ser libre por naturaleza, entonces ¿Qué lo lleva a esclavizar a sus pares, sean del sexo que sean? ¿Que lo lleva a crear una desigualdad de oportunidades o a ver un negocio más que una necesidad de un bien tan preciado con lo es el agua potable? Cabe también recordar que no solo me refiero al agua consumible cuando la necesidad natural de saciarla lo requiere, sino también al agua para el aseo personal.
En cuanto a la desigualdad de la mujer, el hombre todavía no se ha concientizado en que ella posee unos de los bienes más preciados, no solo del hombre sino de toda la humanidad, que es el dar luz. 


Ninguno de los “machos” de las zonas, para citar un ejemplo, de Irak, Siria, Arabia Saudita, etc., existiría si no fuera porque la mujer los pario. Por suerte en nuestro país, se están integrando mucho más en los ámbitos no solo laborales sino que también políticos, a tal punto que nuestro último presidente fue una mujer.





La ética en la abogacía


Antes de desarrollar el tema en cuestión debemos hacernos una pregunta etimológica, ¿De dónde proviene la palabra ética? Citando a Aranguren “proviene de un vocablo griego muy antiguo: êthos, vendría a significar residencia, morada. Pero ya no el lugar donde mora el hombre, sino ese terreno simbólico que cada hombre alberga en su interior”.
El abogado, o el estudiante de abogacía debe ser un virtuoso del derecho, y, además, tiene el deber de aplicar las normas de la manera más justa posible, acompañado de acciones y hábitos que van formar a un profesional del derecho.
El profesional en esta materia, abogacía, está sujeto al libre accionar de su voluntad, sus acciones lo van modelando. El hombre siempre busca el bien, lo que genera felicidad. Platón no identifica al bien con el placer, porque cometer una injusticia es peor que padecerla, ya que empobrece el alma que es lo peor que le puede pasar al hombre.
Debe tener actitudes frente a la vida profesional que está en curso, ya que solo él es el encargado de perseguir la justicia, pero no la justicia espiritual o del alma, de ninguna manera. La justicia que persigue el abogado es la terrenal, la que solo el hombre imparte sobre otro hombre para que, si bien Dios nos permite el libre albedrio y vivir en libertad, haya la suficiente cordura como para vivir en paz y armonía y convivir con diferentes ideales (no puedo matar a alguien que piense distinto).
Como dice Ortega “la vida es el principal quehacer del hombre”, por esto mismo y al decir que el abogado debe ser un virtuoso del derecho, me estoy refiriendo a que este debe proteger el principal derecho del hombre que es la vida, sin la cual no existiría el derecho.
Debe tener vocación que es la esencia de todo hombre profesional, no solo del derecho sino de cualquier ámbito en el que se desarrolle. Por qué no alcanza con ser un virtuoso del derecho, si no se cuento con vocación que es la inclinación o interés que una persona siente en su interior para dedicarse a una determinada forma de vida o un determinado trabajo.
La vocación es acompañada por los hábitos, que deberían ser buenos y que forman al profesional del derecho.
La autenticidad es la calidad y carácter de verdadero o autorizado. Si bien el trabajo del abogado es llegar a la verdad, a lo auténtico del acto, muchas veces debe obviar ciertas normas (para defender a quien cometió un acto injusto), pero esto no lo aleja de ser un virtuoso del derecho, al contrario y como dije más arriba debe aplicar las normas más justas (aunque no siempre sea a la víctima sino al victimario).
El abogado tiene la obligación de ser un virtuoso en el derecho y por supuesto saber aplicar las normas a cada caso que se le presente, debe defender las acciones humanas tanto buenas como malas, lo que le da mayor prestigio y mediante hábitos lo va a ir formando en su carrera profesional. Esto no quita que esos hábitos sean buenos o malos.
En conclusión, se necesita de la ética para ser un profesional justo y humanamente integro.
El abogado debe tener vocación por su profesión, para ser un auténtico profesional e ir marcando mediante acciones humanas, un camino realmente difícil de transitar que es el defender a una persona, buena o mala.