Entendiendo como se expresa en los videos, “por naturaleza
todos los seres humanos son iguales a los de su especie”, es posible abordar
los dos problemas éticos expresados por el DR. Bernardo Kliksberg. Los
actos del ser humano están plagados de vicios (o actos moralmente malos), entre
ellos se encuentran la discriminación a la mujer en pleno siglo XXI, al igual
que la desigualdad social en cuanto a la posibilidad de otorgar un recurso tan
preciado como lo es el agua.
Exponentes de la ética como Aristóteles, que dice que el fin
principal es alcanzar la felicidad
mediante el ejercicio de las virtudes, nos hace pensar en lo lejos que
estamos de ese fin. Quizás estaríamos mucho más cerca del pensamiento de Dewey,
que se pregunta si el ser humano en su obrar actúa ciegamente o lo hace por un
interés personal. Claramente lo hacemos mediante los intereses personales de
cada uno sin mediar interés por el otro.
Si el ser humano es un ser libre por naturaleza, entonces
¿Qué lo lleva a esclavizar a sus pares, sean del sexo que sean? ¿Que lo lleva a
crear una desigualdad de oportunidades o a ver un negocio más que una necesidad
de un bien tan preciado con lo es el agua potable? Cabe también recordar que no
solo me refiero al agua consumible cuando la necesidad natural de saciarla lo
requiere, sino también al agua para el aseo personal.
En cuanto a la desigualdad de la mujer, el hombre todavía no
se ha concientizado en que ella posee unos de los bienes más preciados, no solo
del hombre sino de toda la humanidad, que es el dar luz.
Ninguno de los
“machos” de las zonas, para citar un ejemplo, de Irak, Siria, Arabia Saudita, etc.,
existiría si no fuera porque la mujer los pario. Por suerte en nuestro país, se
están integrando mucho más en los ámbitos no solo laborales sino que también
políticos, a tal punto que nuestro último presidente fue una mujer.


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